Hoy día 14/03/2018 como despedida del ¨Gran Hombre Ciencia¨ Stephen Hawking, he querido retratar más que sus logros, su vida amorosa desde la voz de su esposa Jane Wild. La cual destacó más por esposa y madre que por lo conseguido por ella misma, ella es sin lugar a duda una mujer con fuerza y carácter que con pudo con todo. ¨Gracias Stephen por alumbrar el universo y gracias Jane por ser indispensable a la sombra¨ . Ésta es una frase que he encontrado hoy por una red social y me ha parecido correcta para destacar en esta Entrada Semanal. Y aquí os dejo mi carta:
Hoy recuerdo el día que
te conocí porque justo hace unas horas acabas de irte. Supe desde el primer momento
que te vi en la fiesta de Año Nuevo de 1963 que no podía pasar ni un solo minuto
más sin estar a tu lado. Y así fue ¿no? dos adolescentes llenos de ganas y
hormonas, dispuestos a vencer a todo, y todo fue ¿no? Me acuerdo aún del día que
los médicos dieron la noticia de que te quedaban dos años de vida, fue un
impacto, ni siquiera entendí bien en lo que consistía el ELA y a lo que me
enfrentaba, pero como te vi tan normal, con tu fuerza de siempre y tus ganas de
comerte el mundo que me hacían perder la cabeza no dude en un solo momento en
que iba a disfrutar a tu lado esos 730 días que te quedaban.
Tal fue mi amor por ti
que en 1965 nos casamos, después de eso vinieron tres criaturitas que llenaron
la casa y la convirtieron en eso llamado hogar, mis queridos Lucy, Robert y Tim. Empezaron a notarse los sinsabores
de esa, tu maldita enfermedad, que fueron paralizando tus músculos hasta
dejarte postrado en una silla de ruedas. La silla de ruedas que más batallas me
costó que empezases a usar, pero has de entender que yo no podía seguir con esa
situación tan desesperante de moverme contigo agarrado de un brazo, con un bebé
cogido y otro niño correteando, era insostenible el sentimiento que en mí se
despertaba.
Además
de cuidar del hogar y de los niños, debía bañarte, vestirte y darte de comer
viendo como cada vez eras más dependiente de mí. Tanto me desbordó esa situación
que necesitaba salir de ella y buscarme de nuevo un poco a mí y así fue como empecé
a ir al coro de la iglesia local ¿recuerdas? Allí conocí a un buen amigo y
confidente que paso a ser mi pilar fundamental, mi desahogo diario y las raíces
que me agarraron a la vida, Jonathan. Él que había visto morir años atrás a su
propia mujer de leucemia, empatizaba tanto conmigo…
Recuerdo
como al principio entendías de forma lógica mi estrecha relación con Jonathan
pues sé que querías a alguien que me mantuviese a mí y a los niños después de
que tú te fueras. Pero yo seguía amándote como nunca. Hasta que de repente en
1990 decidiste mudarte con tu enfermera Elaine y poner fin a nuestros 25 años
de matrimonio. Tiempo después en 1995 me casé con Jonathan y empecé a ejercer como
profesora de Lengua Romances en Reino Unido, materia de la que soy doctora y
por la cual nunca he sido reconocida o mencionada cuando de nosotros se hablaba.
Me
acuerdo que hace dos años se estrenó la película de nuestra vida ¨The Theory of
Everything¨ y volvimos a tener contacto. Mi querido amor, yo siempre tan orgullosa
de todos tus logros, al lado de ese gran hombre que me dio el mejor regalo del
mundo, ejercer como madre y cuidar de mi hogar, ahora puedo decirte que sí, que
a tu lado fui muy feliz, pero esa es la cosa, que lo fui a tu lado, a tu
sombra, y no contigo, juntos. Quizás la culpa fuese de tu cruel enfermedad,
pero quien sabe. Allá donde estés quiero que sepas que siempre te querré, que
sigo siendo feliz, pero que ahora brillo por mí y no por ser ¨la esposa del
gran hombre de la ciencia¨.

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