Esta entrada semanal quisiera dedicársela a la ansiedad, lo
que para muchos es una simple palabra que define un estado de ánimo. Numerosas
personas se atribuyen sustantivos a la ligera sin realmente pensar de que tratan
o que son en realidad o como afectan a las personas que realmente los sufren,
como estar deprimido (depresión) o cambiar de opinión rápidamente (bipolaridad),
son términos que se usan en determinados momentos y en muchos casos se puede llegar
a desvalorizar el verdadero significado de estas enfermedades y como he dicho de
la gente que los tiene.
Hace dos años en una clase de filosofía el profesor nos hizo
entender que lo que para algunos no tiene importancia, para otros tiene un
valor y un significado determinado, y nos puso el símil de un niño pequeño que
tiene un bolígrafo que le da poderes, a lo mejor el bolígrafo para muchas
personas es un simple Bic que te compras en la papelería de detrás de tu casa y
da igual si se pierde o se rompe, mientras que para un niño puede significar
mucho más allá y el mero hecho de perderlo o que se estropeé puede causarle un
daño, sentimentalmente hablando. Así
pues antes de que estos términos dejen de valorarse como lo que realmente son
voy a explicar la diferencia entre un sentimiento y un trastorno, en este caso
la ansiedad, diciendo en que consiste y a que puede derivar.
Un sentimiento es ¨un estado del ánimo que se produce por causas que lo impresionan,
y éstas pueden ser alegres y felices, o dolorosas y tristes. El sentimiento
surge como resultado de una emoción que
permite que el sujeto sea consciente de su estado anímico.¨ Mientras que
un trastorno es ¨es una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o
comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos como son
la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la
percepción, la sensación, etc.¨
Sentir ansiedad ocasionalmente es normal. Sin
embargo, las personas que tienen trastornos de ansiedad con frecuencia sienten
una preocupación intensa, excesiva y persistente. A menudo, se manifiestan con
episodios repetidos de sentimientos repentinos de ansiedad intensa y miedo o
terror llegando a ser ataques de pánico. Estas sensaciones interfieren con las
actividades diarias, son difíciles de controlar y pueden durar por largo
tiempo. Hay varios tipos de trastornos de la ansiedad como agorafobia, trastorno
de ansiedad a causa de una enfermedad, trastorno de ansiedad social,
etc.
Los signos y síntomas de la ansiedad pueden ser sensación
de nerviosismo, agitación o tensión, sentimiento de peligro próximo, aumento en
la frecuencia cardíaca, respiración rápida (hiperventilación), sudoración,
temblores, debilidad o cansancio, problemas para concentrarse o pensar en otra
cosa que no sea la preocupación actual, problemas para dormir entre otros síntomas.
Todos estos factores pueden derivar a trastornos mentales o físicos como depresión,
abuso de sustancias, trastornos del sueño (insomnio), dolores de cabeza y dolor
crónico, aislamiento social, etc.
Con todo este argumento me gustaría que las personas
tuviesen más conciencia de las palabras o trastornos que se atribuyen a
sentimientos producidos por determinadas
situaciones, y sobre todo que no se vea como una sandez el decir ¨tengo
ansiedad¨ pensando que es algo simple y sin importancia con la repuesta de ¨cierra
los ojos y túmbate, ya se te pasará¨.